De amor y de sombra

De amor y de sombraDe amor y de sombra

Isabel Allende

Círculo de Lectores, 1986.

La segunda novela de Isabel Allende, tras su espectacular encumbramiento con La casa de los espíritus, es otra historia de amor en el escenario de los crímenes de la cruenta dictadura del General Pinochet.

Un pequeño objeto se convierte en protagonista: una regla de cálculo. El profesor Leal (no conoceremos su nombre), enseñante de lengua y lógica, exiliado republicano español, solo conserva la regla de cálculo de su padre como recuerdo, a ella se agarrará en sus momentos de mayor angustia. Será la que transmitirá a su hijo protagonista cuando se disponía a cerrar el círculo: el padre parte de Teruel al exilio de Chile y medio siglo después el hijo saldrá clandestinamente de Santiago para volver a la casa familiar con vistas a Albarracín.

La regla no sirve para calcular la vida advierte el profesor pero si la novela le otorgará un valor simbólico de permanencia.

Tras el suicidio de su hijo mayor, perseguido profesionalmente por la dictadura, nos encontramos este párrafo (p. 107):

De la estación el Profesor regresó a su hogar y sin quitarse la chaqueta ni la corbata de luto, se sentó en una silla bajo el cerezo del patio, con los ojos perdidos. Tenía en sus manos su vieja regla de cálculo, único objeto salvado del naufragio de la guerra y traído a América. Siempre la tuvo cerca sobre la mesa de noche y solo permitía a los niños jugar con ella cuando deseaba premiarlos. Los tres aprendieron a usarla deslizando sus piezas para calzar los números y se negó a reemplazarla cuando fue sobrepasada por los adelantos electrónicos. Era un tubo telescópico de bronce con minúsculos números pintados en la superficie, obra de artesanos del siglo pasado.

La regla descrita no es otra que la Otis King, una “regla” cilíndrica inglesa con escala en hélice. La regla se fabricó desde 1922 a 1972. Ni era del siglo pasado (s. XIX) ni obra de artesanos: su fabricación fue industrial.

Otis King

2 comentarios to “De amor y de sombra”

  1. Leí esta novela hace mil años y la tenía totalmente olvidada. También la regla de cálculo.

  2. Por lo que leí, no es mi tipo de lectura. Pero debo reconocer que la portada que tiene me gusta bastante.

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