Vida y época de Michael K

Vida y época e Michael KVida y época de Michael K

J.M. Coetzee

Random House Mondadori, DeBolsillo, 2006.

La literatura es un grito de libertad. La saga de escritores y escritoras que se elevaron sobre la segregación racial en África para dejarnos obras inolvidables donde compromiso humano, calidad formal y expresionismo alcanzan gran valor. El sudafricano J. M.  Coetzee es un autor imprescindible para conocer como la belleza puede servir para mostrar la dureza del mundo.

La odisea de un joven maldito, nacido con labio leporino, que busca, y casi encuentra en un país en guerra, el ideal de la filosofía griega, de la renuncia al mundo: la ataraxia. El mundo kafkiano se traslada al paisaje africano.

Algunas referencias matemáticas tienen interés. Señalamos dos. En la primera de ellas, el niño, futuro asceta del hambre, expresa su angustia con los ejercicios habituales de las matemáticas escolares:

Recordó las clases en Huis Norenius. Paralizado de miedo, miraba fijamente el problema delante de él mientras el profesor patrullaba entre las filas de pupitres contando los minutos que les quedaban para dejar los lápices y ser divididos en listos y torpes. Doce hombres se comen seis bolsas de patatas. Cada bolsa contiene seis kilos de patatas. ¿Cuál es el cociente? Se vio escribir 12, se vio escribir 6. No sabía lo que hacer con los números. Tachó los dos. Contempló la palabra «cociente». No cambió, no desapareció, no desveló su misterio. Me moriré, pensó, sin saber lo que es el cociente.

En otra parte se utilizan las habituales metáforas matemáticas:

Serás solo un dígito en la columna de las unidades al final de la guerra, cuando hagan la gran resta para calcular la diferencia, nada más. ¿Quieres ser solo uno de los muertos?

 

Una respuesta to “Vida y época de Michael K”

  1. Teresa Cabarrush Says:

    ¡Que preciosidad de los dos textos que ha dejado del libro, Señor Requena, debe ser muy apetitoso el libro!: ” Contempló la palabra «cociente». No cambió, no desapareció, no desveló su misterio”…como en el Príncipe y el Mendigo, que éste último a pesar de la pobreza con las lecturas del Padre Andrés era feliz dentro de la dureza de la vida. Tener la cabeza llena de transcendencia como de intrascendencia (pájaros en la cabeza) son muy necesarias.

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