Archivo para julio, 2015

El oráculo de numeria

Posted in Actual, Bueno, Poesía on 19/07/2015 by angelrequena

PozancoEl oráculo de numeria
Víctor Pozanco
Llibres de Sinera, 1974

Muchos autores donde se encuentran bien es navegando entre las mal llamadas dos culturas y las integran en un todo coherente y creativo. El oráculo de Pozanco bebe de muchas fuentes desde la lírica clásica a la mística cabala sin renunciar a Pitágoras o Arquímedes.

Cuando redescubrí este poemario perdido en mi biblioteca no dejó de asombrarme el grupo de poetas que avalaban la Colección Ocnos en 1974: Gil de Biedma, Pere Guimferrer, Ángel González, J. A. Goytisolo, J. A. Valente y M. Vázquez Montalbán. Se corta el aliento al leerlo.

Un poema sirve de muestra: La palanca.

Pozanco2

Lilavati

Posted in Clásico, Imprescindible, Matemáticas para disfrutar, Poesía on 18/07/2015 by angelrequena

LilavatiLilavati
Bhaskaracarya
Versión española de Ángel Requena y Jesús Malia
Editorial SM. 2015

Hemos tenido la oportunidad de contribuir a la edición española de… un libro de leyenda.

Lilavati es un libro protagonizado por la belleza. Lilavati lleva la hermosura en su propio nombre: mujer bella. Asimilando la belleza femenina a la propia de la matemática, Lilavati genera una graciosa y calculada ambigüedad.

Lilavati se puede clasificar entre los manuales de divulgación que utilizan como forma el diálogo: un padre se dirige con cariño y benevolencia a su hija para desentrañarle los secretos de la matemática. Fórmula similar a las epístolas que otros grandes, como Leibniz o Euler, han utilizado cuando han tenido a su cargo la formación científica de las jóvenes ilustradas.

Un libro así genera su propia leyenda tardía. En el siglo XVI, Fyci, un poeta de la corte, recibe el encargo del emperador mongól Akbar de verter Lilavati al persa. La licencia poética está servida y su resultado será una historia deliciosa:

 El horóscopo de la hija recién nacida del maestro Bhaskará predijo que la bella niña no llegaría a disfrutar de las delicias de una boda.

Cuando Lilavati creció en modestia, inteligencia y belleza se determinó su compromiso matrimonial.
En el día que estaba fijada la celebración, Lilavati impaciente, jugaba con su vestido en el borde de la clepsidra que iba a marcar tan esperado momento. Al punto de vaciarse el estanque, una perla se desprendió. El orificio quedo obstruido y la hora propicia nunca llegó. Lilavati nunca se casó.

El padre de la desafortunada niña para su consuelo y felicidad un libro escribió que Lilavati se llamó.