Hombres buenos

Hombres Buenos 2015Hombres buenos
Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara, 2015

Arturo Pérez-Reverte ya nos había mostrado en El asedio que su narrativa no marginaba la matemática, ahora da un paso más con Hombres buenos: la figura del geómetra, del hombre de ciencia, se convierte en la gran protagonista de la época de las luces.

Dos académicos de la lengua viajan a Paris para adquirir la Enciclopedia de Diderot y D´Alembert. Los elegidos son Pedro Zárate, marino inspirado en Jorge Juan, y Hermógenes Molina, el secretario de la RAE. Una extraña alianza se forja para evitar que tengan éxito.

Don Pedro hace el viaje leyendo a Euler y en París conocerá a los matemáticos D´Alembert (anciano), Condorcet y Buffon. Newton servirá de faro.

La figura del pícaro hispano nos la encontraremos en el Abate Bringas, el personaje que acompañará a los protagonistas y les mostrará el bullicioso París. Nos cuenta la novela que años más tarde Bringas será un destacado jacobino y sufrirá la guillotina en compañía de Robespierre.

Como guinda matemática reproducimos el discurso de un académico reaccionario:

Al sinedrio filosófico que, como algunos compañeros de esta casa, pretende que en vez de padrenuestro la gente recite e, elevado a pi, más uno, igual a cero.

Es de agradecer que la fórmula de Euler aparezca en la novela. Otra cosa es el rigor. Debemos sustituir pi por la letra griega multiplicada por la unidad imaginaria i, la raíz de -1.

Euler
En todo caso, la simbología matemática no estaba todavía fijada, e y pi se usaban pero no de forma general y la utilización de i como la unidad imaginaría todavía no se había hecho nunca en ninguna publicación.

Por lo demás, la descripción del París prerrevolucionario y los debates ilustrados resultan de gran interés. Seguramente el autor se ha divertido contándonos los detalles de sus personajes, a los que hace pasar por históricos con gran aparato bibliográfico.

Una respuesta to “Hombres buenos”

  1. Teresa Cabarrush Says:

    Gran escritor Pérez Reverte, su hablar no tiene dobleces, su escritura es fantástica. Gracias por este sugerente libro Señor Requena ,tendremos que leerlo, siempre nos viene bien aventuras para entreternernos la mente.

    Interesante curiosidad: ” la simbología matemática no estaba todavía fijada, e y pi se usaban pero no de forma general “.

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