La analfabeta que era un genio de los números

La analfabeta-que-era-un-genio-de-los-numerosLa analfabeta que era un genio de los números
Jonas Jonasson
Salamandra. Barcelona. 2014.

La comedia irónica, y a veces ácida y perversa, tiene brillante tradición literaria: Aristófanes, Rabelais, la picaresca, Cervantes o Swift. Al final, fueron los ingleses los que dieron al humor irreverente y fresco su desenvoltura actual, desde los escritos juveniles de Jane Austen a Tom Sharpe, pasando por Oscar Wilde. Las novelas del sueco Jonasson se sitúan en esa tradición de deliciosa desmesura.

Una chica negra analfabeta, limpiadora de letrinas, en la Sudáfrica del Apartheid, es condenada a la esclavitud por un juez a causa de haber atropellado al coche de un ingeniero nuclear sudafricano borracho que circulaba por la acera por la que ella caminaba. Todo un largo divertimento, desternillante por momentos. Unas veces amable y otras durísima, la novela ha garantizado su éxito comercial.

La probabilidad de sobrevivir en un gueto de aquella racista Sudáfrica de los sesenta era baja, pero aumentaba si eras un genio de los números. Valga como muestra de las habilidades de Nombeko, la niña negra protagonista, una operación de cálculo mental clásica. No multiplicar directamente sino por diferencia:

“-A ver, noventa y cinco por noventa y dos –masculló el jefe-. ¿Dónde está la calculadora?
-Ocho mil setecientos cuarenta –dijo Nombeko.

-Bueno, verá, pienso en que noventa y cinco son cien menos cinco, y noventa y dos son cien menos ocho. Si cruzas las cifras y restas la diferencia, es decir, noventa y cinco menos ocho, y noventa y dos menos cinco, siempre dan ochenta y siete. Y cinco por ocho son cuarenta. Ochosietecuarenta. Ocho mil setecientas cuarenta.”

En efecto, lo que hace Nombeko mentalmente es:
95 x 92 = (100-5) x (100-8) = 100 (100-5-8) + 5 x 8 =
= 100 (95 -8) + 40 = 100 (92 -5) + 40 = 8740

No hay en la larga novela mucha más aritmética, algún detalle de precisión aquí y allá, pero sí mucho humor relajante.

Una respuesta to “La analfabeta que era un genio de los números”

  1. Teresa Cabarrush Says:

    ¡Pues sí que calcula y bien la niña, alucinante!, a tanto no llego yo. El humor inglés siempre ha sido muy bueno, exquisito, por ejemplo con Oscar Wilde en su obra ” Un Marido Ideal”, te hartas de reír con un fantástico y genial personaje, Lord Goring.

    El humor da fortaleza y alegría al ser humano.

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