Las uniones entre la poesía y la matemática son felices por su afinidad y no por ser complementarias …
Diapositivas de la charla: Poesía y matemáticas
Las uniones entre la poesía y la matemática son felices por su afinidad y no por ser complementarias …
Diapositivas de la charla: Poesía y matemáticas
Arthur Conan Doyle
Arthur Conan Doyle se despide de Sherlock Holmes enfrentándole con el Napoleón del crimen, alguien que estuviera a su altura: una mente privilegiada, un catedrático de matemáticas.
Holmes no podía abandonar la serie sin antes liberar a la humanidad de una mente privilegiada desviada hacia el mal. Su enemigo no se limita a desarrollar el Teorema del binomio –guiño a Newton- también organiza la más terrible red criminal del mundo.
El problema final era uno de los episodios favoritos de Conan Doyle, quizá por el esfuerzo que le supuso darle un digno final a una serie que alcanzó tanto éxito de público.
El catedrático de matemáticas y el detective vienen a ser como Jekyll y Hide de Stevenson, al final son uno.
Los monstruos de Einstein
Martin Amis
Minotauro, 1990
Caído el muro se acaba la guerra fría. Se termina el hablar de los silos de armas nucleares que llevarían al planeta al invierno nuclear y a la extinción del género humano. El desarme no se ha producido.
El provocador novelista inglés Martin Amis escribe Los monstruos en 1987, y no se limita a cinco esplendidos relatos sobre el final, también nos regala un luminoso prologo que comenta la situación.
Amis hace esfuerzos numéricos para mostrar la inmensidad de la energía que se obtiene de una masa mínima. Amis diagnóstica el mundo exponencial en que vivimos. Amis se puede permitir errar con las fracciones pues lo que nos está contando va más allá: es el final de la humanidad, es el final de la matemática.
La guerra de las salamandras
Karel Capek
Editorial Bruguera. 1981
El novelista checo Karel Capek es conocido por haber acuñado el término robot en una de sus novelas pero debería serlo por su mezcla de anticipación y humor acido que le convierten en el digno heredero de Voltaire y de su compatriota Jaroslav Hašek.
Durísimo alegato contra los vicios de la humanidad, sin simplismos pero con crudísima sátira de la hipocresía, el afán de rapiña e incluso de una forma de entender la ciencia, la cultura y las relaciones sociales.
Unas salamandras inteligentes son esclavizadas y ultrajadas por la humanidad. Sus conocimientos y su capacidad de procreación se volverán contra los hombres que permanecen paralizados por sus negocios.
Las operaciones matemáticas vienen una vez más a ser una de las pruebas de la inteligencia de las salamandras. Las obras marinas construirán un mundo geometrizado.
La creación de nuevas bahías parece anticipar la geometría fractal.
Una novela deliciosa, hilarante, cruel, sin desperdicio y de rabiosa actualidad, incluso la reciente catástrofe de Nueva Orleáns es anticipada.
La obra es de 1936 –el autor muere en 1938- pero parece que ha asistido a la segunda guerra mundial.
Varios autores
Editorial Demipage, 2011
Maravillosa iniciativa para celebrar el medio siglo de la primera edición de Cent Mille Milliards de Poèmes (1961) de Raimond Queneau: 1o sonetos en tiras con la misma rima que dan 140 versos que separados en tiras producen cien billones de sonetos diferentes (10^14). El título del libro homenaje no ha sido muy afortunado: solo recoge la milésima parte.
Diez reputados poetas en español han participado en tan magna iniciativa.
El hecho de que en francés se utilice la palabra milliard para mil millones da sentido al título de Queneau. Lo curioso es que la Real Academia de la Lengua Española admite el termino millardo para mil millones desde 1995, por ello no comprendemos que el título del libro homenaje sea Cien mil millones de poemas. No creo que Queneau estuviera de acuerdo. El maridaje de la matemática y la poesía se resquebraja con tan poca sensibilidad.
Nuestra alegría por el homenaje no es completa. Nos que damos con el bello intento.
Logicomix
Apostolos Doxiadis, Christos Papadimitriou,
Alecos Papadatos y Annie di Donna
Ediciones Sinsentido, 2011
Apostolos Doxiadis nos había emocionado en lo más profundo con su Tío Petros, quizá la mejor novela reciente de toda la saga de historias de (o con) matemáticos. Ahora le vemos como coguionista de una esplendida historieta sobre Bertrand Russell.
El mar de fondo es la convivencia de la razón y la locura en una búsqueda épica de la verdad. El propio comic es magnifico, expresionista y heredero de la precisión de la línea clara de Herge. Absolutamente imprescindible.
Ya existían algunas Historia de la matemáticas en historieta, y también una muy recomendable Historia de la estadística, pero ninguno se acerca a esta verdadera novela cómica. 
El hiperboloide del ingeniero Garin
Alexei Tolstoi
1925
Las viejas casonas de los que sufrieron el exilio durante la dictadura están llenas de historias. Casualmente me atrajo un libro primorosamente editado por las Ediciones en lenguas extranjeras de Moscu que formaba parte de una colección de Obras selectas de la literatura soviética.
Quizá fue el amor a otro Tolstoi lo que me lanzó a leer la novela de su pariente. Alexei fue el tercer Tolstoi con aficiones literarias, pese a su nobleza fue llamado camarada conde por su entusiasta adhesión al socialismo.
Reconozco que empecé a leer con cierta prevención. Fui lector voraz de novelas stalinianas en una época, pero la propaganda burda cansa rápido: el hombre nuevo no emerge con panfletos. La prevención se transformó inmediatamente en interés histórico. Alexei pasa por ser uno de los creadores de la ciencia ficción soviética, pero no le conocía en su vertiente profética.
En un año que está dedicado a la química conviene recordar como la primera guerra mundial fue la de los horrores de esta ciencia, como la segunda lo fue de la física-matemática.
La novela del hiperboloide adelanta lo que va a ser el láser con notable precisión. Y todo un homenaje a Galileo: Para comprender lo que digo debemos expresarnos en el lenguaje de las matemáticas superiores…
La novela fue publicada casi simultaneamente con la Mecánica cuantica.
Un problema matemático
Samuel Taylor Coleridge
1791
Uno de los grandes del romanticismo inglés, Coleridge, se planteó reconstruir en verso Los elementos de Euclides. El poeta de la Canción del viejo marinero se quedó en la primera proposición, cuatro estrofas y 73 versos.
Lo que más nos interesa es resaltar las reflexiones que acompañan su poema, en carta dirigida a su hermano. La vamos a reproducir con traducción propia, así como la primera estrofa del poema sobre la construcción de un triángulo equilatero:
Al Rev. George Coleridge
Querido hermano,
A menudo me ha sorprendido que la Matemática, la quintaesencia de la Verdad, encuentre tan pocos admiradores y tan lánguidos. A pesar de las frecuentes y detalladas reflexiones no se me ha revelado cuál pueda ser la causa; mientras la Razón es festejada, la Imaginación hambrienta muere; la Razón gira en la lujosa vida de su Paraíso, la Imaginación se desgasta caminando en aburrido desamparo. Ayudar a la Razón mediante el estímulo de la Imaginación es el objeto de este ejercicio. Mucho objetable puede encontrarse en su ejecución. La versificación (especialmente en la introducción de la oda) puede ser acusada de excesivamente libre, pero por igual y homogéneamente me he tomado libertades en lo concerniente a la exactitud de la disquisición Matemática y a la audacia del Pindárico atrevimiento. Tres fuertes argumentos tengo para defenderme de los ataques del Criticismo: la Novedad, la Dificultad y la Utilidad del trabajo. Puedo atribuirme con justicia ser el primero que ha sacado a la ninfa Mathesis de la cueva visionaria de las ideas abstractas y provocado su unión con Harmonía. El primer nacimiento de esta Unión es lo que ahora presento a vos; en realidad con un motivo interesado – pues espero recibir la mas evaluable opinión de vuestra Musa.
Christ’s Hospital, 31 de marzo de 1791.
I
Sobre una línea finita dada
que no puede estar inclinada;
Se debe construir un Tri-
-A, N, G, U, L, O
equi-latero.
Tomemos A y B
sobre la línea dada
que no puede estar inclinada;
el gran Matemático
hace este Requerimiento
que construyamos un Tri-
ángulo Equi-
latero sobre ella.
¡Ayudadnos, Razón -ayudadnos, Ingenio!
Coleridge se equivocaba en algo fundamental: hacer matemáticas en verso era algo habitual en la cultura griega, árabe o india. En el siglo XVIII el hábito estaba casi perdido, pero seguía habiendo autores que hacían divulgación utilizando la poesía. A la matemática hecha en verso dedicaremos un trabajo próximo.
Nikolai V. Gogol
De los tres grandes de la novela clásica rusa, Gogol, Tolstoi y Dovtoyeski, es Tolstoi el que hace más uso de la matemática, pero en los otros dos podemos tropezar con interesantes detalles.
En el capitulo VI del libro I de Las almas muertas nos encontramos este curioso diálogo entre el avaro Pliushkin y el antiohéroe Chichikov:
- ¿Cuánto me pagaría usted?-preguntó Pliushkin con avaricia-, temblando las manos como el azogue.
- A veinticinco kopeks por alma.
- ¿Y cómo las compra usted?¿Al contado?
- Si; al contado.
- Pero, padrecito, teniendo en cuenta mi indigencia, ya me podría usted dar hasta cuarenta kopeks.
…
- … no poseo bienes; estoy dispuesto a aumentarle cinco kopeks para que así le resulte a treinta kopeks cada alma.
- Bueno, padrecito, como usted quiera: pero aumente siquiera dos kopeks. -
- Bueno; le aumentaré dos kopeks. ¿Cuántas tiene usted? Me parece que dijo usted que son setenta.
- No. En total serán unas setenta y ocho.
- Setenta y ocho, setenta y ocho, a treinta kopeks, será …
En esto nuestro héroe se quedó un momento pensativo, y dijo súbitamente:
- Son veinticuatro rublos con noventa y seis kopeks.
Chichikov estaba fuerte en aritmética.
Dos cosas queremos resaltar: como en el regateo se alcanza rápidamente la media (tomando parte entera) y la técnica de cálculo mental del protagonista Chichikov. La aparente errata de la novela nos da la clave del cálculo mental, redondeo de 32 a 30.
Lo óptimo es hacer mentalmente:
(80-2)(30+2)=2400+160-60-4=2496
El cálculo mental sigue siendo muy útil, si bien la proliferación de calculadoras en los teléfonos hace más interesante el cálculo estimativo del orden de magnitud para prevenir malos usos de las calculadoras.
Yoko Ogawa
La fórmula preferida del profesor
Editorial fonambulista. Madrid. 2008
Yoko Ogawa es una escritora de éxito en Japón, sus obras alcanzan elevadas cifras de ventas. La fórmula no fue una excepción. Su presentación en España viene avalada por su buena aceptación por los lectores japoneses.
La fórmula preferida del profesor es la de Euler, pero no es la única. La autora ha creado una atmósfera en la que una empleada de hogar aprende a apreciar y a degustar la teoría de números.
La historia es tierna y sensible sin empalagar. Un brillante profesor de matemáticas pierde la memoría reciente cada 80 minutos: solo conserva en memoria los recuerdos anteriores al accidente de coche y los últimos 80 minutos. La habilidad matemática permanece intacta pero su chaqueta está repleta de post-it con las cosas cotidianas.
La asistenta, madre soltera, su hijo de 11 años, y el profesor forman una triada entrañable donde beisbol, afectos y matemáticas dan sentido a sus vidas.
La belleza de los números primos, el recuerdo de Gauss, los números amigos o la Conjetura de Artin se enlazan perfectamente en las vidas de los protagonistas para dar la seguridad y la placided necesaria.